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http://www.sinaloanoticias.com/noticias/290710/titular290710mons.jpg La Iglesia Católica se dijo preocupada ante la nueva ola de violencia que se ha abatido sobre Sinaloa pero especialmente en la zona norte del estado después de que en los últimos doce días se han incrementado los levantones y las ejecuciones.

Monseñor Alfredo González Pérez lamentó la indiferencia con la que el gobierno ha actuado ante esta problemática, cuestión que no ha pasado desapercibida para la sociedad sinaloense, agregó que de aquí a diciembre que termina el sexenio la situación de pasividad del gobierno estatal se incrementará.
“A nivel del estado no sé hasta donde la ciudadanía al final de su gobierno vaya a calificar al actual gobernador porque si sacamos estadísticas de los asesinatos y de las muertes del sexenio este con el anterior o de mes con mes, Sabemos nosotros que los que están actualmente en el gobierno al final del sexenio ya no meten toda la carne al asador”.
Confió en que no se caiga en una ingobernabilidad pero se dijo indignado por eventos como el que pasó la madrugada del pasado viernes donde un grupo de criminales asesinó a dos jóvenes en su propio domicilio.
El Vicario Episcopal lamentó que la ausencia de Dios en la sociedad y en el seno familiar trae consigo la pérdida de valores y esto deriva en todas estas acciones de la delincuencia organizada, pronosticó un cambio con la llegada de los nuevos gobernantes en enero del 2011.
“La falta de Dios en el corazón y en el seno de la familia porque cuando una persona se aleja de Dios no respetan a sus semejantes nos resta un poco de tiempo de que el nuevo gobierno porque yo tengo esperanzas de que haya un cambio verdadero y positivo y tenemos que apoyar a todas nuestras autoridades en este municipio vamos a tener realmente ese cambio y también en todo el estado esperemos en dios que todo cambie, es un signo de esperanza el cambio que la ciudadanía ha llevado a cabo”.
González Pérez confió en la colaboración de la sociedad para que el cambio sea efectivo y de manera pacífica pues es muy largo el periodo de espera para que los nuevos gobernantes entren a sus labores.
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